El día jueves 10 de abril del 2008 sucedió un incidente que perturba ahora la opinión pública.
Antes, se le hacía caso omiso a las protestas de estudiantes y usuarios sobre el transporte público: que si subían la tarifa del pasaje, del mal servicio, etcétera.
Bien, ahora pagamos una grave consecuencia.
Como saben los que vivimos en Guadalajara, así como dentro de su zona metropolitana, el transport público es un mal necesario, pues, para muchos, es el único medio para transportarnos de un lugar a otro. Nos quejamos de su mal servicio, pero no hacemos nada para remediarlo.
Ahora, están velando a Monserrat, la joven que murió bajo las garras del servicio del midibus que manejaba Luis Cacho Calderón al estar jugando "carreritas" mientras estaba en su hora de trabajo. Se debe entender que no se debe realizar ninguna actividad que no sea relacionada con su trabajo; y menos, cuando se tiene en las manos la vida de cientos o miles de personas; pues toda la población, al menos una vez en nuestra existencia, ha tomado el transporte público, llámese sistecozome, siteur, Tour, etc.
¿El por qué no doy detalles y divago en mis reflexiones? Simplemente por una cosa: dicen que cuando perdemos algo, realmente le damos la importancia que debimos darle cuando la teníamos en las manos. En mi caso, no fue así, pues mi hermana está sentada, en este momento, a mi lado, en la cama, mientras escribo la nota. Sí, ella esuvo dentro del camión, de esa unidad caída cerca de Tabachines.
Un vecino mío, compañero de mi hermana de la secundaria 88, recibió diversas puntadas, creo que 4 veces más de las que yo recibí cuando tuve el accidente hace alrededor de un año y algunos meses. La chica que murió vivía a unas cuadras de mi casa.
Señores: ¡¿Tenemos que esperar a que estos estúpidos conductores de armatostes mecánicas originen la extinción de nuestra población?! Sí, estoy exagerando, pero ha habido muchas muertes relacionadas con el transporte público. Estoy consciente de que también existen los buenos conductores y los malos peatones. Pero, los choferes de los camiones son, en cierta manera, servidores públicos que deberían proporcionar un buen servicio a nuestra comunidad. ¿Acaso lo hacen?
No lo creo, al menos, en la mayoría de los casos.
Actualmente, ya le temo a los camiones. En días de vacaciones, esa misma ruta la utilizo para ir al trabajo, o para salir a Periférico Sur... Otra zona peligrosa de nuestra conflictiva ciudad. Cierro los ojos al pasar por ese lugar, desde mucho antes de que este accidente ocurriera. Prefiero gastar más, pero mejor utilizar el Sistema de Transporte Eléctrico Urbano... mejor conocido como el tren ligero, pues ha demostrado ser rápido y confiable, en gran parte de los casos.
¡¿Así querían que de $4.50 subiera el pasaje a $5.00?! Veo que no vale la pena, pues es un servicio pésimo.
¿Qué debe hacer el gobierno? ¿Qué debemos hacer nosotros? ¿Dejar de utilizar sus "servicios"? Eso es imposible, pues la ciudad se estancaría, por desgracia.
Mejor, deberíamos poner más atención a nuestro entorno, y corregir los errores que tengamos a la mano. Que si alguien tiró la basura al suelo, hacer que la levante y la ponga en su lugar. Que si el chofer va a exceso de velocidad, hacer, o indicarle, que le baje, pues no lleva ganado o paja, sino seres humanos, vidas ajenas.
El temor a actuar nos lleva a callar ante las injusticias. Pero, si nos unimos, podemos mejorar nuestra ciudad, y evitar más desgracias como la que ocurrió el jueves pasado...
O... ¡¿Es que necesitamos de otra desgracia para reaccionar?!